Descripción
La madera de abedul es dura y fuerte, pero no muy duradera en exteriores ya que se pudre fácilmente en ambientes muy húmedos.
Se obtiene de varias especies de abedules, todas pertenecientes al género Betula, que se distribuyen por el hemisferio norte, en Europa encontramos B. pendula y B. pubescens y en Canadá B. alleghaniensis (abedul amarillo); son abundantes, presentando su mayor porte en Escandinavia[1].
Aunque la madera es de textura fina y grano continuo, casi sin dibujo, también se puede encontrar alguna con cierto veteado[1]; presentando entonces un bello efecto por sus vetas que, onduladas ligeramente, apenas se notan sobre el duramen blanco marfil, siendo en el abedul amarillo el duramen de color parduzco[2]. La madera de las especies europeas tiene un peso específico de 0,66 g/cm³, siendo más ligera que la de la variedad canadiense, bastante pesada, cuyo peso específico es parecido a la del roble[1].
Se puede trabajar a mano y con máquina, siendo útil tanto para el torno como para la talla. En los países escandinavos se utiliza el abedul para hacer láminas de contrachapados y esquís, en Asturias se emplea para manufacturar un tipo de calzado (madreñas), entre otros usos; sus ramas se emplean para escobas y cepillos y su corteza en tejados y para curtir pieles[1].
En ebanistería se ha utilizado mucho esta madera para hacer muebles e interiores de muebles, tanto dentro del periodo del estilo Liberty como en el siglo XX; en el mundo anglosajón se ha utilizado para elaborar sillas (sus patas, varillas y armazón)[2].





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